V Encuentro Romántica Armilla

El V encuentro de novela romántica en Armilla


                                       El V (¿o XV?) Encuentro de romántica en Armilla

          Bueno, por fin tengo un huequecito para comentar mi opinión sobre el V encuentro de romántica en Armilla. Es el cuarto al que voy, el año pasado por cuestiones labores me lo tuve que perder, pero he de reconocer que el evento de Armilla tiene un no sé qué, algo distinto a los demás que lo hace especial.

          He de reconocer que los eventos literarios de romántica están perdiendo interés para mí, quizás porque cada vez se parecen más unos a otros, en mi opinión no se innova casi nada y apenas se aprende algo; y muchas veces el mayor atractivo que despiertan en mí es el poder saludar y charlar con mucha gente a la que aprecio y que si no fuese por estos encuentros sería muy difícil coincidir.

          No pretendo que mis palabras se conviertan una crítica feroz contra estos eventos, sé muy bien que organizar un encuentro de este tipo no es nada sencillo y que, pese a todo, siempre se ha de intentar contentar a la mayoría. Pero en mi caso yo siempre espero aprender muchas cosas de estos eventos, y es por ello por lo que siempre echo de menos que haya mesas en las que te enseñen algo interesante que pueda servir para crecer como escritor.

          ¿Por qué no una mesa de debate sobre la forma en que muchas editoriales tratan a sus autores? ¿Y una donde se aconseje cómo no caer en los engaños y triquiñuelas que hay en este mundillo para embaucar a los escritores? ¿Por qué no debatir sobre publicar en papel o en digital? ¿O sobre las distintas discriminaciones autores/autoras en los géneros literarios? Solo son algunas cosas a las que me encantaría asistir, y es que son temas que sí me interesan de verdad. Aquí lo dejo por si alguien se quiere hacer eco para futuros eventos.

          Que me enrollo, vamos a Armilla...

          Como he dicho antes, es el cuarto al que asisto, y estoy convencido de que seguiré yendo a todos cuantos se hagan, y si es Dama Beltrán la que sigue detrás, lo puedo más que confirmar; que, por cierto, espero que sean muchos más de quince... Me encanta la pasión que Dama, Almudena y Paola le ponen a la hora de organizar este evento, y soy consciente de todo el esfuerzo que conlleva algo así. Mis felicitaciones una vez más.

          Como todos los años anteriores, me fue imposible asistir al viernes, y mira que este año hice todo lo posible por lograrlo (tendré que proponer que el evento sea el sábado y el domingo en vez de viernes y sábado, je, je) y es que me gustaría poder haber asistido para escuchar las experiencias de esos autores que comienzan a dar sus primeros pasos en este mundo y los autores autóctonos de allí.

          Respecto al sábado...

          Muy bonita la presentación-inauguración por parte de las organizadoras y la alcaldesa. Siempre es un orgullo ver cómo hay personas que se interesan por los eventos culturales y ponen cuerpo y alma para que lleguen a buen puerto de forma excelente.

          Después vinieron los sorteos... y jolines, esta vez no me tocó nada, je, je. Suerte para la próxima vez.

          La intervención de Jodi Ellen Malpas reconozco que me encantó. Fue un placer conocer en persona y escuchar a una de las autoras más reconocidas del panorama literario actual. Su experiencia y su forma de llegar adonde está ahora me sorprendió, confirmándome aún más que esto del éxito y la fama llega por azar, cuando estás en el momento adecuado y en el lugar indicado, y no, no es para todos.

          Mientras la escuchaba hablar de su ascenso vertiginoso y de su paulatina adaptación a la fama y el reconocimiento, me vino a la mente un artículo titulado "Cabras que vuelan" que leí hace un par de domingos en El País y que firmaba la genial Rosa Montero (por cierto, ayer me di cuenta que Paola C. Álvarez también lo leyó y lo compartió por las redes -no se le escapa nada a esta "peazo escritora"-) sobre lo duro que resulta presentarte como escritor ante este "devorador mundillo". Os recomiendo su lectura porque seguramente se parece más a nuestro día a día que al de Jodi.

          Y después de comer (que, por cierto, a mí me gustó mucho el restaurante y la comida, no puedo ponerle pegas) y el necesario y rutinario café, comenzaron las mesas. He de decir que pese a no ser lo que yo busco en una mesa, pude sacar cosas muy interesantes de los participantes. Por cierto, me impactó y me conmovió la historia de Leo, y es que la mayoría de nosotros lleva dentro alguna de esas historias que no todos nos atrevemos a contar así, tan abiertamente. A algunas de las participantes ya las conocía, a otras fue todo un placer conocerlas.

          En cuanto a mí, vuelvo a decir que no me gusta subir a mesa porque no creo que tenga nada interesante que contar, y soy muy malo hablando de mis libros en persona. A veces me dan ganas de m... a Dama por meterme en esos embolaos, pero por otra parte me dan ganas de achucharla a abrazos por acordarse siempre de mí.

          Eso sí, que para el siguiente haya más autores masculinos en mesa, porque de verdad que parece que somos los grandes marginados de la literatura romántica, y ese tema sí que daría que hablar. Todavía me escuece un comentario que escuché en el pasado RA de Madrid acerca de los hombres que escribimos romántica -y en boca de una editora, ni más ni menos-.

          Total, que no me enrollo más, que me encantó ir al evento, participar en él, conocer gente nueva y pasar un rato con la gente de siempre y con la loca de mi princesita.

           Y sí, ya he descubierto qué es ese no sé qué que al principio no sabía, y no es, sino que en Armilla es como si se reuniese la FAMILIA. Enhorabuena y gracias.

                                      

                                                                                                                                  Fran Cazorla.

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