I Feria del Libro de la UAL

I Feria del Libro de la UAL

Una semana literaria

Cartel de la Feria
Cartel de la Feria
Verónica Díaz
Verónica Díaz
Fernando Martínez
Fernando Martínez
Miguel Ángel Muñoz
Miguel Ángel Muñoz
Pardo Vidal
Pardo Vidal
Pilar Quirosa
Pilar Quirosa
Rosa Jové
Rosa Jové
Mulet
Mulet
El Roto
El Roto

            SÍ, YO LA HE DISFRUTADO. Y mucho. No pienso quejarme de esto o de lo otro, de si el formato o la asistencia; al fin y al cabo la 1ª Feria del libro de la Ual ha sido eso, la primera, y ya sabemos lo que supone, en muchos aspectos de la vida, la primera vez...

Sí, yo la he disfrutado, y mucho. Os lo aseguro. La he vivido desde los dos puntos de vista que puedo hacerlo, como lector, y como escritor:

Como lector porque he conocido a autores nuevos y a otros ya curtidos en este mundo, porque ya había leído algunas obras del magnífico elenco de escritores que han pasado por las tardes universitarias de esta semana; y porque las que no he leído aún, me voy con la necesidad vital de devorarlas en cuanto me sea posible.

Como escritor, porque he aprendido un poco más de este mundo tan fascinante que es escribir. Escuchar de primera mano las experiencias, los trucos, las anécdotas, de personas a las que admiro, es una enseñanza que no tiene precio.

Como quien dice, he tenido que hacer encaje de bolillos para poder sacar tiempo por las tardes, pero ha merecido la pena, vaya que sí.

El lunes comenzó todo. ¿Quién dijo que los lunes son horribles? Hoy, permitan que discrepe de ese tópico. Arrancó esta feria experimental de la mano de Verónica Díaz. Algo había oído sobre esta escritora de Carboneras, ese pueblo al que tengo tanto cariño y me siento muy unido por muchas cosas. Fue un placer conocer a esta autora y su obra: Diecisiete: cuando desperté, el dinosaurio estaba allí. Tal como le confesé, es un libro al que le tengo tantas ganas como miedo. Es una cuestión personal, he de decir, pero pronto abriré sus páginas.

El martes nos deparó dos encuentros con sendos escritores a los que hay que admirar por su calidad y buen hacer. No es un secreto mi admiración por Fernando Martínez, y estoy deseando poder leer muy pronto su última novela: Los últimos recuerdos del reloj de arena. De Fernando siempre se aprende algo, de sus palabras, de sus consejos, de sus vivencias. A Miguel Ángel Muñoz no tenía la suerte de conocerlo, pero me fascinó su forma de contar ese proceso creativo que acaba en una obra de arte literario. Su último libro, Entre malvados, me ha conquistado incluso antes de comenzar a leerlo.

El miércoles sólo pude ir a una de las dos intervenciones, y esa fue la de Juan Pardo Vidal, tan divertido, sencillo y directo como siempre. Nos dejó bien claro que La tumba del nadador, su último libro, es como casi toda su obra, un ejercicio de innovación que muy pocos son capaces de lograr. Otra joya para leer. Sentí mucho no poder asistir a la charla de una de las grandes autoras que venían de fuera, pero me consta que Rosa Jové causó sensación en el campus.

El jueves disfruté mucho con las palabras de nuestra querida Pilar Quirosa hablando de su último libro, Memorial Shadow, presentado recientemente y con el que Pilar nos hace pensar sobre enfermedad y literatura a través de la prosa poética. Siempre es una delicia escucharla. Acabó la jornada con la intervención de J. M. Mulet, quizás el menos interesante para mi gusto, no por su calidad, sino más bien por el hecho de tratar temas que se alejan de mis gustos. Prefiero escuchar escritores a científicos, aunque algunos de sus comentarios consiguieron despertar mi interés, unas veces para bien, otras para no tan bien.

Y todo terminó el viernes, y como no podía ser de otra forma, con un grande como El Roto, del que me confieso admirador y seguidor incansable de esas viñetas que retratan nuestro mundo y que nos hacen pensar y reír a dosis casi iguales.

Una feria del libro que ha adolecido de algunas cosas, como la asistencia de público, quizás debido a una escasa implicación del campus universitario, creo yo, pero que, en mi humilde opinión, ha tenido una gran programación, y en eso hay que felicitar a Manuel Iborra por su trabajo. Como dije al principio, ha sido la primera; seguro que las siguientes serán cada vez mejores.

Me despido reiterando lo que dije al comienzo: he disfrutado mucho de esta feria, como lector y como escritor.

Gracias por todo, y un abrazo.

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