Feria del Libro de Almería 2017

Una Feria de unos pocos para unos pocos

Una feria de unos pocos para unos pocos 

En esta frase resumo todo. Una vez bien reposado de la experiencia "Feria" de este año, creo que ya puedo dar mi humilde y seguramente "para nada" importante opinión acerca de la misma.

No voy a decir que me haya sorprendido que se cometieran los mismo errores de la pasada edición, no, porque lo cierto es que ya me lo venía esperando tal y como se estaban desarrollando los prolegómenos.

De la Feria del libro 2017 saco varias conclusiones/dudas/quejas:

1. Que aún no me ha quedado claro quién "maneja" los hilos, organiza u ordena esta feria. Unos dicen que el Ayuntamiento, otros que el gestor cultural, otros que los libreros, o la Junta, o a saber. Total, que aún a día de hoy sigo sin tener idea de quién hay detrás de todo, porque por mucho que todos se quiten de en medio, alguien debe ser el responsable.

2. Desde hace mucho lo vengo diciendo, que por bonita, cómoda, bla, bla, bla, que sea en la Plaza de la Catedral, sigue sin parecerme el lugar más idóneo para celebrar una Feria del Libro. Yo sigo apostando por la Rambla, por varias razones:

* Que si la Feria del Libro de Almería quiere crecer, debe tener un emplazamiento en el que pueda hacerlo (otra cosa es que se quiera crecer, que mis dudas tengo...)

* Al igual que en otras ciudades, se debe hacer en una zona de paso y muy reconocida por los ciudadanos.

* Y añado una tercera, y es que me parece de risa que todo se interrumpa continuamente por culpa de las campanadas...

3. El programa de la Feria cada vez me resulta menos atractivo y atrayente (y eso a mí, que más o menos conozco este mundillo), por mucho que luego digan que buscan autores de "prestigio" frente a lo "popular". Creo que aquí se cubrieron de gloria... porque el lector medio, el de a pie, busca lo que lee, y la mayoría no busca el prestigio, los premios, los eruditos y eminencias reconocidas. Claro está, luego que no se quejen de la poca afluencia de público a las presentaciones y actos, y sí, hay que decirlo, NO interesaba y por eso no iban. Tampoco me vale que me digan que es complicado traer a esos autores que demandan los lectores, porque no me lo trago.

4. No darle protagonismo a los autores de la tierra me parece, aparte de un gran error, una falta de respeto hacia lo nuestro, y peor aún si los pocos autores almerienses que hay en la programación son ninguneados porque hay otros "más importantes" venidos de fuera... Una vergüenza.

5. Y otra vez, una pésima organización de las actividades, donde a pesar de conocer los errores pasados, se volvieron a solapar actividades, molestándose unos a otros, sobre todo en cuanto a actividades con los más pequeños se refiere.

6. La decoración del recinto... Seré sincero, me pareció algo cutre e improvisado, y la verdad, ya que se "forran" las palmeras con enormes hojas de textos de Carmen de Burgos, que al menos no sea el mismo fragmento repetido en todas... Lo de los aviones... ni lo comento, imagino que al menos hacían juego con el cartel.

7. Como siempre, el tema "firma de autores" trajo cola. Normal que los autores almerienses se quejaran de ni aparecer en el programa oficial... lo mismo era porque no son lo suficientemente "importantes" o "prestigiosos" como para tener un hueco en la Feria del Libro de su tierra. No hubiera costado tanto añadir un par de páginas a ese programa de un "folio doblado"...

8. La "aparente" NULA planificación... porque que no se sepa el programa hasta unos días antes, que no se publicite la Feria con antelación (sí, sí, porque aún hay personas que no se han enterado de que había una Feria del Libro, y mucho menos, dónde), me parece un error imperdonable, solo achacable al poco o ningún interés, o peor aún, a la ineptitud de quién sabe quién.

No se me ocurre nada más ahora mismo, y eso que me queda la sensación de que se me olvida algo, pero sí he de decir que este año espero más VALENTÏA a la hora de valorar esta Feria, que no pase como el año pasado y como seguramente pasará este también: de cara al público habrá sido un éxito en todos los sentidos, y los pequeños errores que haya habido, se solucionarán para la siguiente. MENTIRA. No se solucionaron los del año anterior y no se solucionarán los de éste a menos que de verdad se quieran arreglar.

También espero que para la Feria del Libro 2018 cuenten con todos, es decir, con todas las partes interesadas, pero interesadas de verdad, con ese "interés desinteresado" en que nuestra Feria sea eso, NUESTRA, y de calidad. Al menos que nos dejen opinar, que valoren nuestras propuestas e ideas (porque aunque parezca que no, aunque no se sepa, a lo largo del año hacemos muchas, y alguna que otra más que interesante), o que nos inviten a las reuniones y que nos escuchen, aunque luego hagan como siempre, pasar de todos y hacer lo que les salga de los mismísimos...

No hagan caso de mi tono enfadado porque no lo estoy, simplemente que en Almería las cosas son así y funcionan de esta manera, pero no por ello nos vamos a rendir ni vamos a dejar de luchar por lo nuestro, porque para eso surgió Letras de Esparto, para defender lo almeriense pese a todo.

Y ahora lo bueno.

Primero, que en esta Feria vio la luz nuestra segunda antología, y nos encanta que todos sus participantes se sientan orgullosos con el resultado final. Es una alegría para nosotros.

Segundo. Me quedo de esta edición con el momento más agradable e ilusionante de toda la Feria: ese ratito en que los chicos y chicas del IES Maestro Padilla coparon toda la atención de los asistentes al hablar de su libro, al agotar todos los ejemplares en apenas media hora (y es una pena que de eso no se hable, porque la realidad es que nadie de las estrellas de la programación, vendió lo que ellos. Nadie), al sentirse escritores y escritoras en su tierra, a ser parte de la Feria del Libro de su ciudad, al firmar ejemplares, y porque demostraron que aquí se hacen cosas interesantes, originales, nuestras, que pueden no ser el centro de los focos mediáticos, pero que sí no lo son es porque esos mismos medios no quieren.

PRESTIGIO es un centro educativo que edita un libro ilustrado de su alumnado, y en Letras de Esparto estamos muy orgullosos de haber formado parte de ese proyecto.

Tomen ejemplo (a quien corresponda)

                                                                                                                         Fran Cazorla, escritor.